El 20 de julio del 2009, se puso en servicio la desalinizadora de Barcelona, situada en El Prat de Llobregat. Con capacidad para producir más de 60 hm3 de agua potable al año (el 25 % del agua suministrada a Barcelona y su área metropolitana), permite garantizar el suministro en épocas de escasez de recursos hídricos.
En el proceso de potabilización del agua de mar se utiliza una nueva tecnología, la ósmosis inversa, consistente en hacer pasar el agua de mar a alta presión por una membrana semipermeable que filtra las sales y las impurezas.
El agua desalinizada es de excelente calidad y completamente apta para usos domésticos, industriales y agrícolas. España está aplicando esta tecnología desde los años sesenta, y se sitúa en el quinto país mundial, con 700 plantas en activo. Actualmente 2,3 millones de personas en España consumen agua desalinizada con total garantía, y ésta representa un 3,3 % del consumo urbano.
Para desalinizar el agua de mar, se utiliza el tratamiento de ósmosis inversa. El agua que se obtiene de este tratamiento es incolora, inodora e insípida, H2O casi pura a la que se añaden sales minerales para que pueda ser apta para el consumo humano.
En la actualidad, un equipo de expertos en gustos y olores del laboratorio de Aigües de Barcelona está trabajando para determinar las mejores características organolépticas del agua de la desalinizadora de Barcelona.
La mejora del gusto del agua es tan significativa que la tecnología de ósmosis inversa, instalada por primera vez en España en 1984 para desalinizar agua de mar, se está implantando en plantas de tratamiento de agua potable para mejorar el gusto del agua.
La principal diferencia de la desalinizadora de Barcelona con otras de diseño más convencional está en el proceso de pretratamiento que se lleva a cabo, que ha sido diseñado teniendo en cuenta las condiciones adversas del agua de mar, a causa de su proximidad con la desembocadura del río Llobregat, con el puerto y la posible influencia de la actividad que en él se desarrolla, y con los vertidos de la depuradora de El Baix Llobregat.
Otra diferencia es el gran ahorro energético que se obtiene en el proceso de ósmosis inversa. Los sistemas de recuperación de energía de última tecnología que se utilizan consiguen que el proceso de potabilización sea lo más eficiente posible. Gracias a ellos, se prevé un consumo energético de 3 kWh/m3 en el proceso de ósmosis inversa y de 4 kWh/m3 en la totalidad del proceso de potabilización.
También destaca el sistema de captación de agua de mar, que, al ser doble, garantiza la continuidad de la captación y permite una mayor flexibilidad en el caso de que haya algún problema en la captación.
En la construcción de la desalinizadora de Barcelona se ha invertido en la tecnología más avanzada, como son los sistemas de cámaras isobáricas ERI (Energy Recovery, Inc.), que permiten que el consumo energético total sea de tan sólo 4 kWh/m3, lo que la convierte en una de las plantas de menor consumo en la actualidad.
La conservación del medio ambiente es fundamental a la hora de construir una planta desalinizadora.
Todos los proyectos de desalinización cuentan con una declaración de impacto ambiental, un informe que asegura el respeto a las exigencias legales sobre medio ambiente de la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Las plantas desalinizadoras emplean exclusivamente energía procedente de la red eléctrica para su actividad, y no producen ningún tipo de emisión de CO2 en el lugar donde están ubicadas.
Vertido de salmuerasUna conducción permitirá devolver al mar la salmuera resultante del proceso de ósmosis inversa, aprovechando para tal fin el emisario de la planta depuradora de El Baix Llobregat, que devuelve el agua depurada. La mezcla entre las dos aguas tendrá una concentración de sal similar a la del agua de mar, de manera que se minimizará el impacto en el medio.
Tratamiento de fangosEl agua de lavado de los filtros y los fangos obtenidos en los procesos de coagulación y flotación se clarifican, se espesan y posteriormente se deshidratan mediante unas centrífugas.
La clarificación de los efluentes y el espesamiento de los fangos se lleva a cabo en dos decantadores lamelares tipo Densadeg, y se obtiene una concentración de fangos de 20 g/l.
Del proceso de deshidratación de esta agua se obtienen, por un lado, unos efluentes clarificados que son bombeados a la estación depuradora de agua residual, y por el otro, unos fangos compactos que se almacenan en dos silos de 50 m3 de capacidad antes de su transporte a un vertedero autorizado.
Obras de la Desalinizadora